sábado, 6 de septiembre de 2025

NAVEGANDO EL MADEIRA (y IV)

Por el Amazonas hacia Manaus

La desembocadura en el Amazonas es tan amplia que no me di cuenta de que habíamos entrado en él hasta que vi que el agua era negra. Eso indicaba que estábamos navegando por la margen izquierda del río Amazonas y aunque estábamos a unos ciento cincuenta kilómetros de la desembocadura, todavía el canal de aguas oscuras persistía.

El color de sus aguas da nombre al río Negro. El agua oscura debe su color a la escasez de minerales y a la abundancia de materia orgánica. El río Caroní, en Venezuela, también es de aguas oscuras. Hay otros ríos en la Amazonía en los que no predominan en sus aguas los minerales (aguas ocre o terrosas) y que dan lugar a “encuentros” de las aguas. El más famoso por lo espectacular del contraste es el que estoy comentando.

Justo en la desembocadura se da el mayor contraste y es el lugar al que se organizan excursiones para los turistas desde Manaus. Las siguientes fotos, tomadas de internet, dan idea del fenómeno.







En el río Amazonas y por el canal por el que íbamos no solo las aguas eran de otro color sino también la ribera con menos playas y más pequeñas, algunas zonas inundadas y más poblado por colonos.


Desembocadura del Madeira en el Amazonas















Aunque en el mapa el canal de navegación entre la ribera izquierda y las islas debido a la gran escala utilizada es apenas como una linea, la anchura promedio es de unos quinientos metros.



Cuando salimos del canal al Amazonas en toda su amplitud la orilla opuesta era un lugar lejano y según remontábamos hacia Manaus nos fuimos aproximando a la línea divisoria entre ambas aguas.




Una idea de la importancia de Manaus como isla de civilización en un territorio todavía bastante aislado nos la da su puerto que se extiende desde la misma desembocadura hasta una decena de kilómetros aguas arriba del río Negro.


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