lunes, 8 de septiembre de 2025

MANAUS (y IV)

Museu da Amazônia

Al norte de Manaus hay una finca de cien hectáreas que pertenece al Instituto Nacional de Pesquisas da Amazônia (INPA), es la Reserva Florestal Adolpho Ducke y es un área de bosque no inundable original. En ella los investigadores realizan sus estudios sobre el bosque amazónico. Aquí se ha creado el Museu da Amazõnia, un espacio visitable que pretende introducir al público en el conocimiento de la Amazonía tanto de la flora como de la fauna, la antropología y la arqueología. Un fin pretencioso que se queda más en un intento que en una realidad.



La parte museística está distribuída en pabellones y hay unas sendas que recorren el bosque y a lo largo de ellas paneles con fotos de nativos y algún texto explicativo. Las sendas de largo recorrido están cerradas con cinta de balizamiento y un cartel avisa de que solo se entre con un guía. Estas visitas de largo recorrido hay que concertarlas y se hacen en grupo.





Hay también un pabellón con una cafetería en la que se puede tomar un pequeño refrigerio y una tienda de recuerdos con alguna publicación. Como la gente suele ir con un calzado inapropiado para moverse por el bosque (en chanclas generalmente) aquí te proporcionan también unas botas impermeables.




Aquí, como en el resto de organismos oficiales y televisiones, hay un intento de recuperar lo que hace años dejó de existir que son los nativos viviendo según sus costumbres y usos tradicionales.


No me extiendo más en la descripción pues tienen su página web en la que se informa ampliamente:



En mitad del bosque hay una torre metálica de 42 metros de altura con una plataforma de observación en su cúspide que permite observar el dosel arbóreo y nos da una idea de la extensión de la reserva. La torre tiene dos plataformas intermedias y en ellas hay algún cartel informativo. Me llamó la atención este:





Esta es la traducción:

Un gran bosque sobre un suelo frágil

Estos frondosos árboles que rodean la torre alcanzan los 40 metros de altura, pero crecen en suelo arenoso, pobre en nutrientes. Su secreto reside en la densa capa de hojarasca del suelo. Esta hojarasca actúa como una fábrica de fertilizantes, absorbida por las raíces de las plantas a medida que los organismos en descomposición digieren las hojas y ramas muertas. Al retirar la hojarasca, solo queda una capa de arena, incapaz de fertilizar las plantas, y el bosque tarda mucho en regenerarse.

Curiosidad ¡Las raíces están vivas y necesitan humedad! El mantillo de hojas es una capa ligera que las protege del sol y les permite respirar y ventilarse.


Durante el viaje, viendo la inmensa deforestación que hay en la Amazonía recordaba que de mis primeras lecturas sobre la selva me quedó la idea de que el suelo de la misma no es fértil porque es arenoso o arcilloso y que la vegetación exuberante es posible por el mecanismo descrito anteriormente. Esto explica que los grandes prados de las haciendas empiecen a tener fenómenos erosivos y que el verde inicial acaba en un ocre de hierba seca. El futuro parece que pasará por abonar los prados lo que en ausencia de lluvias podría no tener utilidad o bien por alimentar al ganado con piensos, en ambos casos se acabará dependiendo de las multinacionales del sector.








 

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