Durante la navegación a pesar de tener un Wi-Fi extraordinario que me permitió hacer videollamadas los camarotes en los que me alojé no tenían una mesa donde poder apoyar el ordenador y sobre las piernas o sobre la litera debido a que, como ya comenté, se calienta mucho no me pareció conveniente utilizarlo. Hacerlo en las cafeterías habría sido una ostentación que podía dar lugar a tentaciones que no me convenía estimular.
Un blog da mucho trabajo. Antes de la publicación de una entrada hay que pasar las fotos y vídeos al ordenador, etiquetarlos y elegir los más adecuados. Los vídeos aunque no están editados si que están unidos y esto es un trabajo añadido, luego hay que subirlos a YouTube y finalmente redactar la entrada y subir el escrito y el material gráfico a Blogger. Parte del material gráfico, mapas y algunas fotos, como habrán visto, las rotulo, lo que lleva también su tiempo. Todo esto viene a cuento para justificar el desfase entre el viaje y su narrativa.
Para los topónimos personalmente utilizo siempre la denominación en español cuando por el uso se tienen traducidos. No digo o escribo Deutschland porque decimos Alemania ni Beijin porque decimos Pekín, tampoco digo o escribo A Coruña, porque en español es La Coruña, ni Girona (mal pronunciada “Chirona” por demasiados ignaros) si escribo o hablo en español.
En el blog el único topónimo traducido al español por el uso es el de Manaos. Como en el resto de topónimos de Brasil no tenemos el término en español, he hecho tabla rasa y digo o escribo Manaus. No me ha parecido adecuado decir Río Blanco, Crucero del Sur, Buena Vista o Puerto Viejo.



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