Museu da Amazônia
Al norte de Manaus hay una finca de cien
hectáreas que pertenece al Instituto Nacional de Pesquisas da
Amazônia (INPA), es la Reserva Florestal Adolpho Ducke y es un área
de bosque no inundable original. En ella los investigadores realizan
sus estudios sobre el bosque amazónico. Aquí se ha creado el Museu
da Amazõnia, un espacio visitable que pretende introducir al público
en el conocimiento de la Amazonía tanto de la flora como de la
fauna, la antropología y la arqueología. Un fin pretencioso que se
queda más en un intento que en una realidad.
La parte museística está distribuída en
pabellones y hay unas sendas que recorren el bosque y a lo largo de
ellas paneles con fotos de nativos y algún texto explicativo. Las
sendas de largo recorrido están cerradas con cinta de balizamiento y
un cartel avisa de que solo se entre con un guía. Estas visitas de
largo recorrido hay que concertarlas y se hacen en grupo.
Hay también un pabellón con una cafetería en
la que se puede tomar un pequeño refrigerio y una tienda de
recuerdos con alguna publicación. Como la gente suele ir con un
calzado inapropiado para moverse por el bosque (en chanclas
generalmente) aquí te proporcionan también unas botas impermeables.
Aquí, como en el resto de organismos oficiales
y televisiones, hay un intento de recuperar lo que hace años dejó
de existir que son los nativos viviendo según sus costumbres y usos
tradicionales.
No me extiendo más en la descripción pues
tienen su página web en la que se informa ampliamente:
En mitad del bosque hay una torre metálica de
42 metros de altura con una plataforma de observación en su cúspide
que permite observar el dosel arbóreo y nos da una idea de la
extensión de la reserva. La torre tiene dos plataformas intermedias
y en ellas hay algún cartel informativo. Me llamó la atención
este:
Esta es la traducción:
Un
gran bosque sobre un suelo frágil
Estos frondosos árboles que rodean la torre
alcanzan los 40 metros de altura, pero crecen en suelo arenoso, pobre
en nutrientes. Su secreto reside en la densa capa de hojarasca del
suelo. Esta hojarasca actúa como una fábrica de fertilizantes,
absorbida por las raíces de las plantas a medida que los organismos
en descomposición digieren las hojas y ramas muertas. Al retirar la
hojarasca, solo queda una capa de arena, incapaz de fertilizar las
plantas, y el bosque tarda mucho en regenerarse.
Curiosidad ¡Las raíces están vivas y
necesitan humedad! El mantillo de hojas es una capa ligera que las
protege del sol y les permite respirar y ventilarse.
Durante el viaje, viendo la inmensa
deforestación que hay en la Amazonía recordaba que de mis primeras
lecturas sobre la selva me quedó la idea de que el suelo de la misma
no es fértil porque es arenoso o arcilloso y que la vegetación
exuberante es posible por el mecanismo descrito anteriormente. Esto
explica que los grandes prados de las haciendas empiecen a tener
fenómenos erosivos y que el verde inicial acaba en un ocre de hierba
seca. El futuro parece que pasará por abonar los prados lo que en
ausencia de lluvias podría no tener utilidad o bien por alimentar al
ganado con piensos, en ambos casos se acabará dependiendo de las
multinacionales del sector.