miércoles, 3 de septiembre de 2025

NAVEGANDO EL MADEIRA (III)

Llegamos a Manicoré a media tarde. La ciudad recibe el nombre del río que desagua en el Madeira por su margen derecha. A su vez el río recibió su nombre por deformación del de la tribu que lo habitaba, los Anicoré. Es de las primeras ciudades que se fundaron cuando se empezó a explorar el Amazonas, ya con el capitán Pedro Teixera.

Durante el Ciclo da Borracha, fue lugar de paso de los nordestinos que se dirigían a Acre en busca de fortuna. Actualmente es una población agrícola destacando en la producción de sandías como el resto de la región.


El puerto, distribuido por la ribera, es muy largo lo que indica que tiene una actividad comercial importante, acreditada también por el gran número de embarcaciones atracadas. Aquí tuve que cambiar de barco. En el São Sebastião me dejaban pasar la noche hasta la mañana siguiente en que me volvería a embarcar pero se lo pensaron mejor y me dijeron que me llevaban al Raimundo Coimbra, mi nuevo barco, en ese mismo momento. El favor fue grande porque de haber desembarcado el trajín del cambio habría sido mayor.




En mi nuevo barco tendría un camarote algo más grande con baño incluido. Me permitieron incorporarme ya aunque no tenía derecho a comida hasta después de comenzada la navegación, cosa que ocurrió a las doce del día siguiente.









Como el proceso de carga que ya estaba en marcha duró toda la noche los ruidos y golpes no cesaron hasta el momento de la partida.

Por la mañana desembarqué para desayunar en la ciudad y hacer algunas compras. Todas las ciudades de la selva son un inmenso zoco en el que los colonos pueden encontrar todo lo necesario para desenvolverse con las menores carencias posibles y esta no era la excepción.







En general la gente viaja en cubiertas preparadas para colgar las hamacas, este barco, con una gran capacidad de plazas apenas llevaba pasajeros.



Por la noche, después de pasar Cachoerinha, el barco atracó pegado a la costa derecha donde un cargamento de sandías esperaba para ser embarcado. Toda la noche duró la carga que se realizó una a una mediante una cadena humana.




Los productos hortofrutículas son transgénicos comercializados por multinacionales entre las que destaca la japonesa Sakata, eso explica su resistencia a los golpes bajo las condiciones ambientales de la Amazonía; igual ocurre con tomates y cebollas que he visto manejar durante su transporte.


A media mañana llegábamos a Novo Aripuanã que debe su nombre al río Aripuanã que desemboca antes de la ciudad por la margen derecha, dando lugar a un “encuentro de las aguas” que son oscuras aunque no como las del río Negro.









Puerto de Novo Aripuanã





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