martes, 12 de agosto de 2025

EL MITO DEL PULMÓN VERDE

Se considera que las grandes masas vegetales como la Amazonía, la turndra, la taiga, las selvas del sudeste asiático, las selvas africanas y las zonas boscosas de Australia, Norteamérica y otras regiones menores son el “Pulmón Verde” del planeta Tierra.



Esta idea está basada en un concepto incompleto de lo que es la fisiología vegetal. Los vegetales tienen la facultad de crear materia a partir de tres átomos fundamentales que abundan en la naturaleza, (además de otros no menos importantes pero no tan abundantes) estos son: el carbono, el oxígeno y el hidrógeno. Los tres elementos están en el aire y en el agua. Ayudados por la energía lumínica proporcionada por el sol, durante las horas de luz los vegetales crean materia con los elementos citados aprovechando el carbono de las moléculas de anhídrido carbónico (o dióxido de carbono) de la atmósfera y liberando el oxígeno. El vegetal crea materia orgánica con el carbono y los demás elementos que le hacen crecer y proporcionan energía para mantenerse vivo. A este proceso se le llama fotosíntesis.



Como las células vegetales para mantenerse vivas necesitan producir energía lo hacen mediante unas reacciones llamadas respiración y lo hacen cuando no realizan la fotosíntesis, es decir cuando están en la oscuridad.

Durante la fotosíntesis el vegetal consume dióxido de carbono y desprende oxígeno y durante la respiración es al contrario, el vegetal consume oxígeno y desprende dióxido de carbono. Se trata de un proceso de suma cero y dado que la duración es la misma, no se sostiene la idea de que las masas vegetales sean un pulmón. Esta es una aproximación grosera a ambos procesos pero la ampliación de detalles y las matizaciones que pudieran hacerse no cambian la idea general.




Dado que en cualquier punto del planeta en un año hay las mismas horas de luz que de oscuridad, aunque repartidas a lo largo de los días y de las estaciones de diferente manera, los procesos vegetales de fotosíntesis y de respiración tienen la misma duración.

Las masas vegetales aportan biodiversidad y regulan el agua y la humedad atmosférica de las regiones en las que asientan pero no tiene influencia en los gases presentes en la atmósfera.




La regulación de la cantidad de gases de la atmósfera se hace mediante transferencias entre los gases libres y los disueltos en las masas de agua, fundamentalmente, por su volumen, en los océanos. Lo hacen siguiendo la La ley de Henry que establece que la cantidad de un gas que se disuelve en un líquido es directamente proporcional a la presión parcial de ese gas. Así si el oxigeno de la atmósfera disminuye, el oxígeno disuelto en las aguas se libera hasta alcanzar en la atmósfera la presión parcial que tenía y así para cualquier otro gas que consideremos. Inversamente ocurriría si los gases atmosféricos aumentaran su presión parcial: aumentaría su disolución en las aguas. Es algo más complejo pero sirve como idea general.



Share:

2 comentarios:

  1. ¡Hola! Gracias por el artículo. Me parece muy interesante questionar los temas que muchas veces se dan por sentados porque nos lo dicta la sociedad. Este toca un tema muy importante: el papel de los bosques en la regulación de la atmósfera del planeta. Sin embargo, me gustaría ofrecer un punto de vista complementario que refuta la idea de que el balance de carbono es de "suma cero".

    En primer lugar, la misma existencia y crecimiento de los bosques demuestra que el balance no puede ser cero. Si el balance entre la fotosíntesis y la respiración fuera nulo, las plantas no podrían crecer. La biomasa de las plantas, es decir, toda su materia orgánica (troncos, hojas y raíces), está compuesta principalmente por carbono. Este carbono se extrae directamente del dióxido de carbono (CO2) de la atmósfera durante la fotosíntesis. Si el CO2 absorbido fuera totalmente liberado por la respiración, no habría un excedente de carbono para construir y mantener la estructura del árbol, ni para que el bosque creciera.

    En segundo lugar, el balance de carbono de los bosques es dinámico y varía según la región y las condiciones ambientales según un estudio en la revista Nature de Gatti et al. (2021) que muestra que la Amazonía, en su conjunto, tiene un balance de carbono que no es cero. De hecho, el estudio encontró que:

    * La Amazonía occidental, con menos deforestación, actúa como un sumidero de carbono, es decir, el balance es positivo, con más absorción que emisión.

    * La Amazonía oriental, con mayor deforestación y estrés climático, se ha convertido en una fuente neta de carbono, lo que significa que el balance es negativo (emite más de lo que absorbe).

    Esto confirma que el balance no es nulo, sino que se desplaza entre ser un sumidero y una fuente, un hecho que está directamente relacionado con la intervención humana y el estado de salud del ecosistema. La quema o descomposición de un árbol grande libera en un instante todo el carbono que ha acumulado durante décadas o siglos. Esta emisión masiva supera con creces la pequeña cantidad de carbono que un árbol joven podría absorber a lo largo de muchos años. El artículo señala que el 72% de las emisiones de carbono de la Amazonía provienen de la región oriental, de las cuales el 62% son causadas por incendios, un resultado directo de la deforestación.

    Finalmente, la historia del planeta demuestra que la fotosíntesis no es en absoluto un juego de suma cero. La evolución de la vida fotosintética, comenzando con las cianobacterias hace miles de millones de años, transformó por completo la atmósfera de la Tierra al producir enormes cantidades de oxígeno y reducir el CO2 atmosférico. Este evento, conocido como la Gran Oxidación, es un claro ejemplo de cómo un resultado neto positivo de los procesos fotosintéticos puede remodelar la atmósfera de un planeta a una escala global.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Gracias por leerme y por su opinión cualificada. Me dí cuenta de que no comenté lo relativo al balance de carbono negativo para la fotosíntesis respecto a la respiración vegetal después de publicada la entrada. No hago correcciones salvo las ortográficas porque ello me obligaría a poner una ventana emergente avisando a los lectores del cambio y la verdad es que no sé hacerlo. Mi interés estaba más en el balance de oxígeno. Cuando hace unos años me interesé por el tema e hice una revisión bibliográfica, entonces actualizada, entre los distintos grupos de trabajo sobre el mismo había un disenso en cuanto al balance de O2 que oscilaba entre un equilibrio y un 10% de mayor producción en la fotosíntesis respecto al consumo durante la respiración vegetal.

      Eliminar