A El Triángulo se llega desde Rurre por la Ruta 8 que sigue hacia Riberalta. Desde El Triángulo hacia Cobija se va por la Ruta 13; esta penetra la ciudad hasta el meandro más al norte del río Acre. El tramo urbano es la Avenida 9 de Febrero que es la calle principal sobre la que pivota toda la vida comercial. Desde el aeropuerto o desde la Terminal de Autobuses, la llegada es siempre por esta calle y esto es así desde los primeros años de vida de la ciudad, la barraca gomera Bahía de los hermanos Luciano y Santos Adriazola.
El 8 de septiembre de 1898, el explorador y empresario Nicolás Suárez Callaú, llegó a la barraca de los Saravia, Bahía, y la adquirió, convirtiéndola en un importante puerto amazónico comunicado con Manaos y el Atlántico. Desde entonces sería conocido también como “Puerto Bahía” o la “Barraca Bahía”
Cobija nació con este nombre el 22 de abril de 1908, por un acto administrativo del geógrafo Manuel Vicente Ballivián, quien entonces era Ministro de Colonización y Agricultura.
Según decidió el ministro Ballivián, Puerto Cobija era un mejor nombre que Puerto Bahía, por dos motivos:
El antiguo nombre ligado a la casa Suárez, al adquirir relevancia en el comercio internacional de la goma, se prestaba a una perjudicial confusión con el Estado brasileño de Bahía, en la costa atlántica.
Cobija, decía Manuel Vicente Ballivián, trascendería en la historia como un recordatorio perpetuo de la vocación marítima de Bolivia ya que la Cobija “original”, en la costa oceánica, desapareció cuando el país perdió la Guerra del Pacífico.
La entrada a Cobija la señala un rótulo de obra con el poco original mensaje de “Yo amo (con un corazón) Cobija” delante de la escultura de Las Tres Cabezas; esta escultura es un homenaje a los héroes de la Batalla de Bahía: Ixiameño Bruno Racua, José Manuel Pando y Nicolás Suárez Callaú.
A continuación está el Monumento al Carretón, que es una réplica en piedra de los carros que tirados por bueyes fueron el medio de transporte en los primeros años de la colonización de estas tierras.
Siguiendo hacia el norte por la Avenida 9 de Febrero llegamos a una rotonda en la que cruza la calle que lleva a la frontera con Brasil. En la rotonda hay un pequeño Cristo orientado al norte, que le da nombre a la misma y al hotel donde me alojé.
Casi al final de la avenida y a la derecha se llega al Puente Internacional de la Amistad, denominación boliviana, o Puente Wilson Pinheiro para los brasileños. El paso de vehículos y personas es libre. No hay controles fronterizos. En el lado boliviano un frontispicio despide o recibe a los transeúntes. En el lado brasileño la ciudad es Brasileia y lo único que encuentras es un templo masónico nada más salir del puente.
Para pasar a Brasil legalmente hay que hacerlo por la Avenida Internacional. Por aquí no se cruza el río Acre, que queda más al norte y que seguirá así, al noroeste de la carretera que lleva a Rio Branco, cruzando el Acre solamente para llegar al centro de la ciudad.
Aclarar que esta frontera con Brasil está en otra población lindante con Brasileia: Epitaciolândia.













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