Ni yo mismo sabía si volvería a Rurrenabaque el día que me fui. Parece que el destino (la Divina Providencia para los teistas) tenía dispuesto que siguiera el viaje desde donde lo dejé.
En Cochabamba
mientras hacía unas fotos a la iglesia de Santo Domingo, una señora me advirtió
de lo imprudente que era hacer las fotos desde la acera y que me convendría hacerlas
desde el portal de un comercio, así el tirón es más difícil. Conversamos
durante un rato y me encomendó a los Ángeles Custodios que según ella son dos y
rezó una jaculatoria “ad hoc”. Se lo agradecí.
El
avión, un reactor pequeño, salió con 85 minutos de retraso y 50 después ya
aterrizábamos en Rurre. La mitad del pasaje, unas veinticinco personas, eran
turistas (yo me considero viajero), algunos de ellos disfrazados de Indiana
Jones y los que no, por las botas se les notaba que venían a Rurre a conocer la
selva y/o la pampa.
En la
ciudad puede haber un centenar de empresas que se dedican a organizar viajes
que en promedio son de cuatro días a la selva y a la pampa. Los nombres son muy sugestivos: Indígena
Tours, Escorpio Travels, Dolphins Travels Ecolodge, Yuruma Journeys, Sunset
Travels, Tapir Tours, Madidi Travels…and so on. 😉
La
oferta y los precios son los mismos en todas: llegada a un Eco Lodge, dormir en
cabaña, paseo de un par de horas por la selva, pescar, hacer un fuego, dormir
en la selva, navegar un poco en kayak o en balsa, recoger cacao y molerlo,
visitar un trapiche y degustar el jugo de caña o bien el licor del jugo
fermentado que ya tienen dispuesto para la ocasión. La parte de selva se
desarrolla dentro del Parque Nacional Madidi.
Ahora
ya no tienen folletos, te enseñan las actividades con fotos del móvil. Pero aún
conseguí uno. Esto es lo que dice:
“Explora
la selva como nunca antes con el Tour selva boliviana desde Rurrenabaque:
Madidi y Pampas.
Embárcate
en una aventura inolvidable por el corazón de la Amazonía boliviana. Durante 4
días, descubrirás la extraordinaria biodiversidad del Parque Nacional Madidi y
las Pampas del Yacuma, navegando por ríos cristalinos, caminando por senderos
selváticos y observando fauna salvaje en su hábitat natural.
Te
alojarás en dos eco-lodges sostenibles gestionados por una comunidad indígena
local, participando activamente en un proyecto de turismo rural responsable que
protege el entorno y empodera a sus habitantes.
Déjate
guiar por expertos nativos que te mostrarán los secretos mejor guardados de uno
de los ecosistemas más ricos y fascinantes del planeta.
¿Listo
para sumergirte en la auténtica selva de Rurrenabaque?”
y estas
son las fotos
Este
turismo de “aventura” en Rurre, se puso de moda después del desgraciado viaje
del israelí Yossi Ghinsberg por el río Tuichi, afluente del Beni, que tuvo
lugar en el año 1981, y que narró en el libro “Back From Tuichi: the Harrowing
Life-and-Death Story of Survival In The Amazon Rainforest” publicado quince
años después.
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