En los viajes utilizaba un notebook, aquellos miniportátiles de hace veinte años, que tenía una pantalla difícil de ver durante el día o con luz ambiente porque lo reflejaba todo; escribías frente a un espejo y utilizaba Ventanas 7 como SO. Para este viaje me compré un portátil con una pantalla algo mayor y que no refleja. Lo compré “low cost” por doscientos pavos y me ha pasado como al del chiste:
- Camarero en la sopa hay una mosca
-¿Y qué quiere? ¿Que por dos euros le pongamos un pollo?
Todo perfecto, con su ratón inalámbrico y todo, pero… se calienta la batería y a la media hora de uso asusta la temperatura que alcanza, lo que me obliga a apagarlo. Scriptura interrupta que dirían los clásicos.
Este ordenador trae instalado Ventanas 11 Pro y venía con el Office de prueba instalado y con varias utilidades más, todas de Mocosoft. Si las quieres activar tienes que pasar por taquilla y aunque he intentado los mil y un procedimientos que hay en YouTube para trampearlo, ninguno me ha dado resultado.
Afortunadamente está el movimiento Open Source que proporciona alternativas a todo lo comercial, gratis y en ocasiones mejores que lo de pago.
Como suite ofimática ahora utilizo LibreOffice y para otras utilidades he instalado programas gratuitos con los que voy tirando. Tengo un problema con el editor de vídeo y es que he instalado dos de ellos que todos comentan que son muy intuitivos y básicos pero yo no consigo ni hacer lo mínimo como poner un título y un fin, por este motivo no pongo vídeo propio en mis entradas. Igual antes de terminar el viaje lo he conseguido.
¡Ah! La marca...bvate, así, con minúsculas. Y los datos técnicos: procesador Intel Celeron 1.10GHz, 238 GB SSD, 6 GB de RAM y 128 MB de tarjeta gráfica de Intel también.
Espero que me dure hasta el final del viaje y no arda antes.



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