domingo, 17 de agosto de 2025

CRUZEIRO DO SUL: LA CIUDAD

La ciudad es una isla de civilización occidental en medio de la Amazonía brasileña, con un archipiélago de poblaciones menores desarrolladas a su alrededor y distribuídas fundamentalmente en las riveras del río Juruá y de otros ríos menores; otras, las menos, comunicadas por tierra.

La ciudad en sí es un inmenso zoco que proporciona a las poblaciones satélites lo necesario para la vida cotidiana y sus labores agrícolas de explotación de los recursos de la selva y de lucha contra ella ganando terrenos mediante la deforestación. El satélite nos permite observar esto.

Los habitantes son pues comerciantes de todo tipo, sus empleados, las empresas de servicios y los distintos funcionarios de los diferentes organismos oficiales que hacen llegar los controles y prestaciones del Estado a este rincón.



El término rincón no pretende ser despectivo, sino descriptivo. Una vez en la ciudad sólo se tienen dos posibilidades de salir de ella: por vía aérea hacia Manaus o Rio Branco a unos precios elevados para el nivel de vida de Brasil o bien volver por donde se ha llegado, sufriendo de nuevo los inconvenientes que relaté en mi anterior entrada.

Hay otra posibilidad más que es descendiendo el río Juruá hasta el Solimoes. Ese es un viaje sobre el que me informé y concluí que era una aventura que sobrepasaba mis expectativas por dos razones: no es un viaje para realizar solo y no se sabe lo que podría durar. Quiero que la temporada de lluvias me pille ya de regreso.





La vida en la ciudad se desarrolla fundamentalmente en el centro que es la parte de la misma más próxima al río y alrededor de la catedral.







Coincidió que el día 14 de agosto terminaba una Novena a Nossa Senhora da Glória y a continuación se concelebró una misa con el obispo de la Diócesis o eso me pareció entender. En varias peticiones a la Virgen se rogó por los empresarios, los comerciantes y los emprendedores, rogativa que se repitió en las correspondientes partes de la misa. Nada que ver con los teólogos de la liberación moviéndose en la banda de los 620 a 750 nanómetros. La participación popular era inmensa y la devoción es tanta que la tarde del 15 de agosto se rezaba un rosario en un escenario preparado al efecto en la avenida Rodriguez Alves, frente a la Catedral.



Si miramos el mapa de la distribución de los Territorios Indígenas en Brasil vemos que son abundantes. Una de mis ideas era visitar una de estas tierras y convivir unos días con los sus habitantes. A varias personas a las que pregunté sobre la posibilidad de hacer esta visita me ponían cara de circunstancias y me decían que no sabian pero su expresión era de mucha extrañeza. En un chiringuito en el hice un alto para tomar un refresco el dueño hablaba mi lengua, el portuñol, y me aclaró las ideas. Los Territorios Indígenas son divisiones administrativas caracterizadas por estar su cuidado y desarrollo cedidas a los nativos que tradicionalmente vivían en ellas y que en la actualidad, por un primer exterminio y luego por mestizaje, de primitivos tienen muy poco siendo ciudadanos brasileños con un modo de vida y un desarrollo igual que el resto de sus paisanos. Únicamente quedan indígenas viviendo según su modo ancestral en los lugares de difícil acceso.



Vemos en el mapa que las poblaciones de Feijó y Taraucá, son territorio indígena y en nada se diferencian de cualquier otra población brasileña de la selva. En las celebraciones utilizan sus ornamentos ancestrales y pinturas corporales y ahí queda todo.



Cruzeiro tienen las calles con mayores pendientes que he visto hasta ahora; hay que tener buenas piernas para transitarlas (y un buen motivo).



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