domingo, 17 de agosto de 2025

VIAJE INFERNAL HACIA CRUZEIRO DO SUL

Entre Rio Branco y Cruzeiro do Sul hay 635 km. En Transacreana, la empresa de autobuses que hace el recorrido me dicen que tarda 17 horas en llegar. Pensé que hacía muchas paradas. Salen autobuses a las siete de la mañana y a las siete de la tarde.

En el hotel no tenían la opción de prolongar la estancia por lo que antes de la una de la tarde estaba en la Terminal Rodoviaria Internacional. Tiene consigna así que no tuve que preocuparme del equipaje. Comí alli y me tomé mi tiempo. La espera sería larga.



Se veía más gente de la que cabe en un autobús pero había tres preparados que llegaron a su hora.

Cuando dejamos ya el área metropolitana de Rio Branco y enfiló la carretera empezó la aventura. La carretera tiene más baches y hoyos que terreno sano y el autobús va esquivándolos conduciendo en un  zigzag interminable acompañado de frenadas al llegar a los tramos más conflictivos, paso lento y a saltos, una pequeña aceleración y así sucesivamente.



Había luna llena y permitía ver lo suficiente como para darse cuenta de que no había arbolado ni a lo lejos. El territorio está muy poblado en las orillas de la carretera, con construcciones rurales cada dos o tres kilómetros alumbradas todas con dos, tres y más focos que proporcionan una iluminación intensa, supongo que para evitar el merodeo de fieras, porque árboles no hay pero los depredadores deben estar al acecho del ganado.


Como puede verse en el mapa de carreteras anterior sólo hubo tres paradas en todo el recorrido: Sena Madureira, Feijó y Tarauacá. No están repartidas en función de los viajeros sino de las necesidades estratégicas de la empresa de transportes. En total pararía una hora estando viajando el resto del tiempo. Echadas las cuentas la velocidad media fue de 39,68 km/h. Que realmente fue menor en los tramos malos y que se compensó acelerando en algunos kilómetros en los que el menor deterioro del firme lo permitía.


Cuando amaneció a las 5:15 se podía ver ya claramente que los laterales de la carretera lo formaban grandes faziendas dedicadas a la cría de ganado vacuno. En algunos lugares también podía apreciarse que la erosión había comenzado. La suerte en este caso es que la deforestación ha disminuido la frecuencia e intensidad de las lluvias pero me temo que desgraciadamente todo llegará. Es cuestión de tiempo.




Feijó y Tarauacá son Territorios Indígenas. Comentaré sobre esto en otra entrada.


Desde Tarauacá hasta Cruzeiro el paisaje empezó a cambiar, las faziendas iban dejando paso a la selva que llegaba con todo su esplendor vegetal hasta la orilla misma del asfalto. En el siguiente mapa de Google Earth puede verse claramente que la deforestación ha desaparecido en ese tramo.




Con la desesperación en el cuerpo y el trasero hecho trizas llegábamos a Cruzeiro do Sul cruzando el río Juruá por el único puente de acceso a la ciudad.




Aquí la terminal de autobuses es una explanada con un recinto sin cerrar.


Terminal de omnibus de Cruzeiro

Esa noche es la que mejor dormí de todas las del viaje.


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