domingo, 10 de agosto de 2025

COBIJA

A El Triángulo se llega desde Rurre por la Ruta 8 que sigue hacia Riberalta. Desde El Triángulo hacia Cobija se va por la Ruta 13; esta penetra la ciudad hasta el meandro más al norte del río Acre. El tramo urbano es la Avenida 9 de Febrero que es la calle principal sobre la que pivota toda la vida comercial. Desde el aeropuerto o desde la Terminal de Autobuses, la llegada es siempre por esta calle y esto es así desde los primeros años de vida de la ciudad, la barraca gomera Bahía de los hermanos Luciano y Santos Adriazola.

El 8 de septiembre de 1898, el explorador y empresario Nicolás Suárez Callaú, llegó a la barraca de los Saravia, Bahía, y la adquirió, convirtiéndola en un importante puerto amazónico comunicado con Manaos y el Atlántico. Desde entonces sería conocido también como “Puerto Bahía” o la “Barraca Bahía”

Cobija nació con este nombre el 22 de abril de 1908, por un acto administrativo del geógrafo Manuel Vicente Ballivián, quien entonces era Ministro de Colonización y Agricultura.

Según decidió el ministro Ballivián, Puerto Cobija era un mejor nombre que Puerto Bahía, por dos motivos:

  1. El antiguo nombre ligado a la casa Suárez, al adquirir relevancia en el comercio internacional de la goma, se prestaba a una perjudicial confusión con el Estado brasileño de Bahía, en la costa atlántica.

  2. Cobija, decía Manuel Vicente Ballivián, trascendería en la historia como un recordatorio perpetuo de la vocación marítima de Bolivia ya que la Cobija “original”, en la costa oceánica, desapareció cuando el país perdió la Guerra del Pacífico.

La entrada a Cobija la señala un rótulo de obra con el poco original mensaje de “Yo amo (con un corazón) Cobija” delante de la escultura de Las Tres Cabezas; esta escultura es un homenaje a los héroes de la Batalla de Bahía: Ixiameño Bruno Racua, José Manuel Pando y Nicolás Suárez Callaú.


A continuación está el Monumento al Carretón, que es una réplica en piedra de los carros que tirados por bueyes fueron el medio de transporte en los primeros años de la colonización de estas tierras.

Siguiendo hacia el norte por la Avenida 9 de Febrero llegamos a una rotonda en la que cruza la calle que lleva a la frontera con Brasil. En la rotonda hay un pequeño Cristo orientado al norte, que le da nombre a la misma y al hotel donde me alojé.

Casi al final de la avenida y a la derecha se llega al Puente Internacional de la Amistad, denominación boliviana, o Puente Wilson Pinheiro para los brasileños. El paso de vehículos y personas es libre. No hay controles fronterizos. En el lado boliviano un frontispicio despide o recibe a los transeúntes. En el lado brasileño la ciudad es Brasileia y lo único que encuentras es un templo masónico nada más salir del puente.





Rótulo por el mismo autor

Para pasar a Brasil legalmente hay que hacerlo por la Avenida Internacional. Por aquí no se cruza el río Acre, que queda más al norte y que seguirá así, al noroeste de la carretera que lleva a Rio Branco, cruzando el Acre solamente para llegar al centro de la ciudad.


Aclarar que esta frontera con Brasil está en otra población lindante con Brasileia: Epitaciolândia.


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viernes, 8 de agosto de 2025

AMAZONIA DE SUR A NORTE

Ayer caí en la cuenta de que no había dado noticia del itinerario de mi viaje. Ahora estoy en Rio Branco (Brasil) y mi próximo destino será Cruzeiro do Sul. 

Hay dos puntos en los que no se cómo podré continuar el viaje que no sea por avión. Uno es de Cruzeiro do Sul a Manaos y el otro el viaje de vuelta desde Boa Vista, en Roraima, que no coincida con el itinerario de ida. Son incógnitas a resolver sobre la marcha.


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DE RURRENABAQUE A COBIJA

El autobús, acá la flota, debía salir a las 9 de la noche. Me aconsejaron que estuviera a las 8 e incauto de mí, a las siete y media estaba en la estación de autobuses. Hasta las 10 no saldrá me dicen. Las horas son siempre aproximadas o más bien orientativas. Entre los problemas para aprovisionar combustible y que la empresa realiza transporte de mercancías y paquetería, la flota apareció a las once. Aparte de la baca aprovechada al máximo, debajo del compartimento de pasajeros lleva otro para la carga que se aprovecha hasta el último centímetro. Entre descarga de mercancía  y paquetes y cargar de nuevo, salíamos de Rurre a las 00:15. Era un autobús “leito” de tres hileras de asientos y como había suficientes plazas libres tuve la suerte de poder elegir una butaca aislada.

La flota venía desde Santa Cruz y llevaba ya unos sufridos viajeros. Los que se bajaron en destinos previos habían dejado restos de comidas embolsadas, bolsas vacías y botellas de refrescos.

Nos quedaban 880 km por recorrer y habían asegurado que llegaríamos a las 14:00 horas. Entre paradas y malos tramos el tiempo estimado es de 24 horas para hacer ese trayecto. Era una incógnita más a revelar en este viaje.

De Rurre a El Triángulo hay 430 km, la mitad del recorrido. Algunos tramos son de tierra, pero casi todo el trayecto está pavimentado con lo que parecen ser bloques de cemento armado y el conductor aprovechó la circunstancia para acortar tiempo. Son tramos rectos y la región es una inmensa pampa inundable con restos escasos de agua por la escasez de lluvias del último año.

A escasos kilómetros de Rurre una señora paró la flota para que le cargaran 25 sacos de naranjas. Le admitieron la mitad por falta de capacidad. La primera parada oficial fue en Santa Rosa, con una estación de autobuses hecha con madera de caoba y un monumento homenaje a la pampa con un oso hormiguero como protagonista.




Los baños estaban cerrados y las necesidades mingitorias hubo que satisfacerlas en un oscuro descampado próximo. El resto del trayecto hasta El Triángulo se hizo de tirón. En El Triángulo siguiendo recto la carretera continúa hasta Riberalta, pero por el ramal de la izquierda se va a Cobija. El Triángulo es un caserío escasamente poblado pero tiene un surtidor de combustible con su propia cola de camiones esperando para repostar como en el resto de Bolivia.

Parada de diez minutos, los justos para tomar un refresco en un chiringuito local e ir al baño a dos bolivianos por uso. Aquí todavía tenía un pase.

El nuevo tramo de carretera discurre ya por bosque tropical, pura selva y es una pista de tierra. La selva próxima a la carretera alterna con la vegetación en lucha por recuperar el espacio perdido y tramos de deforestación en distintos tiempos de conversión a pradera para la cría de ganado vacuno. Ahora que los políticos están en campaña electoral los candidatos proponen convertir a Bolivia en el mayor productor de carne de la región y por otro prometen luchar contra la destrucción de la Amazonía; ninguno dice como conciliar ambas propuestas.



La vegetación de la orilla de la carretera está totalmente recubierta de polvo de color ocre. Si algún tramo está asfaltado no es necesario estar pendiente del traqueteo del vehículo para saberlo, es suficiente mirar por la ventanilla y ver que la vegetación está limpia.

La parada siguiente fue en Sena, a 250 km. Aproximadamente a la mitad del trayecto se cruza sobre el río Beni (el de Rurre) en su discurrir para desembocar en el río Madre de Dios.

En Sena la parada fue de media hora se bajaron y subieron paquetes en el autobús. En cabina iban tres personas pero una de ellas era la más activa y la única que vi conducir. La bola permanente en su mejilla indicaba que chacchaba coca, de otra manera era imposible conducir, descargar y cargar como lo hacía este cholo.

Aquí los baños, por denominarlos de alguna manera, estaban en un barracón de madera con tres secciones con la entrada situada a metro y medio de una pared por lo que debieron considerar que cada uno de esos garitos no necesitaba puerta; después de usarlo y al volverme una joven hacía cola para su siguiente uso.

Desde Sena la pista estaba de reformas, corrigiendo el trazado y ampliando a lo que parecía ser una pista en cada sentido y además pavimentada. Estas obras impedían circular con velocidades elevadas con lo que el final del viaje se veía cada vez más lejano. Doscientos kilómetros más adelante fue la siguiente parada, en Puerto Rico, con un receso de media hora para comer. Las paradas al parecer están espaciadas en función del sistema de distribución de mercancía y paquetes y no pensando en el viajero. Los baños también merecen aquí mención aparte.

El Triángulo
Sena
Puerto Rico

En mi experiencia la calidad de las instalaciones sanitarias está en relación con el nivel sociocultural y económico de la sociedad. Las fotos anteriores no pretenden ser una crítica sino constatar una realidad.

El aspecto escatológico de la humanidad ha sido estudiado desde siempre. En español todavía se vende la obra del psicoanalista francés Dominique Laporte publicada por primera vez en París en 1978, “Histoire de la merde”.

Si no queréis documentaros tanto, El Confidencial publicó hace unos años un artículo sobre el tema que lo resume bastante bien

A la salida de Puerto Rico para Cobija hay un puente sobre el río Orthon que discurre hacia la derecha en el sentido de la marcha. Unos trescientos metros del puente aguas arriba se produce la confluencia de los ríos Manuripi y Tahuamanu (en la foto es el de la derecha y lleva agua más turbia que el otro, produciéndose un encuentro de las aguas) que da origen al Orthon.

Río Orthon

Ríos Manuripi (izquierda) y Tahuamanu (derecha)

Las obras de la pista están muy activas como si hubiera prisa en inaugurar algún tramo, teniendo en cuenta que hay elecciones generales a final de mes es posible que sea así.

Durante todo el trayecto, incluida la pampa, hay una presencia constante de busardos, nombre genérico dado a varias rapaces como pequeñas águilas y halcones y que posiblemente se deba a que el paso de los vehículos espanta a otras aves de las proximidades y los busardos aprovechan para cazar.

Otra constante es la abundancia de un árbol que en circunstancias normales no es muy frecuente encontrarlo y que aquí se ven muchos ejemplares; es un árbol de gran porte y que tiene una floración abundante que lo tiñe de amarillo completamente, es el tahuarí amarillo (Handroanthus serratifolius). Esta especie, también conocida como Tabebuia serratifolia, es importante no solo por su valor ornamental y por la alta calidad de su madera, sino también por sus propiedades medicinales. Su corteza es valorada por sus propiedades farmacológicas, y se le atribuyen compuestos con posibles efectos antiinflamatorios, antipalúdicos, antitumorales y antiparasitarios.

Finalmente llegábamos a Cobija a las cuatro de la tarde. La Terminal de Autobuses, pequeña, está situada sobre una loma y  a unos diez kilómetros del centro de la ciudad.

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viernes, 1 de agosto de 2025

YOSSI GHINSBERG

Es un israelí que tendrá ahora 66 años. Cuando era veinteañero, estando de viaje por Bolivia conoció a un pirado que lo embaucó y junto a otros dos amigos los embarcó en un viaje por la selva boliviana que acabó malamente después de una serie de peripecias a cuál de ellas más desgraciadas.

Salió con vida milagrosamente y fue rescatado desde Rurrenabaque. Narró sus desventuras en el libro citado “Back From Tuichi: the Harrowing Life-and-Death Story of Survival In The Amazon Rainforest” que publicó años después. Las primeras ediciones se venden a precio de oro, pero las actuales están asequibles de venta on line. Hay edición en español.

En 2017 se estrenó la película “La Jungla”, que narra sus experiencias en aquel viaje. Como siempre que una obra literaria se lleva al cine, desmerece sobre lo escrito pero si no queréis prolongar una llorera leyendo el libro, la película es un resumen de todas las desgracias que les acaecieron en su malhadado viaje.





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RURRENABAQUE (y II)

Ni yo mismo sabía si volvería a Rurrenabaque el día que me fui. Parece que el destino (la Divina Providencia para los teistas) tenía dispuesto que siguiera el viaje desde donde lo dejé.

En Cochabamba mientras hacía unas fotos a la iglesia de Santo Domingo, una señora me advirtió de lo imprudente que era hacer las fotos desde la acera y que me convendría hacerlas desde el portal de un comercio, así el tirón es más difícil. Conversamos durante un rato y me encomendó a los Ángeles Custodios que según ella son dos y rezó una jaculatoria “ad hoc”. Se lo agradecí.

El avión, un reactor pequeño, salió con 85 minutos de retraso y 50 después ya aterrizábamos en Rurre. La mitad del pasaje, unas veinticinco personas, eran turistas (yo me considero viajero), algunos de ellos disfrazados de Indiana Jones y los que no, por las botas se les notaba que venían a Rurre a conocer la selva y/o la pampa.

En la ciudad puede haber un centenar de empresas que se dedican a organizar viajes que en promedio son de cuatro días a la selva y a la pampa. Los nombres son muy sugestivos: Indígena Tours, Escorpio Travels, Dolphins Travels Ecolodge, Yuruma Journeys, Sunset Travels, Tapir Tours, Madidi Travels…and so on. 😉

La oferta y los precios son los mismos en todas: llegada a un Eco Lodge, dormir en cabaña, paseo de un par de horas por la selva, pescar, hacer un fuego, dormir en la selva, navegar un poco en kayak o en balsa, recoger cacao y molerlo, visitar un trapiche y degustar el jugo de caña o bien el licor del jugo fermentado que ya tienen dispuesto para la ocasión. La parte de selva se desarrolla dentro del Parque Nacional Madidi.



                                        


Ahora ya no tienen folletos, te enseñan las actividades con fotos del móvil. Pero aún conseguí uno. Esto es lo que dice:

Explora la selva como nunca antes con el Tour selva boliviana desde Rurrenabaque: Madidi y Pampas.

Embárcate en una aventura inolvidable por el corazón de la Amazonía boliviana. Durante 4 días, descubrirás la extraordinaria biodiversidad del Parque Nacional Madidi y las Pampas del Yacuma, navegando por ríos cristalinos, caminando por senderos selváticos y observando fauna salvaje en su hábitat natural.

Te alojarás en dos eco-lodges sostenibles gestionados por una comunidad indígena local, participando activamente en un proyecto de turismo rural responsable que protege el entorno y empodera a sus habitantes.

Déjate guiar por expertos nativos que te mostrarán los secretos mejor guardados de uno de los ecosistemas más ricos y fascinantes del planeta.

¿Listo para sumergirte en la auténtica selva de Rurrenabaque?

y estas son las fotos









Este turismo de “aventura” en Rurre, se puso de moda después del desgraciado viaje del israelí Yossi Ghinsberg por el río Tuichi, afluente del Beni, que tuvo lugar en el año 1981, y que narró en el libro “Back From Tuichi: the Harrowing Life-and-Death Story of Survival In The Amazon Rainforest” publicado quince años después.







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