En Santa Cruz comencé a tomar doxiciclina, un antibiótico del grupo de las tetraciclinas utilizado
actualmente como profilaxis contra el plasmodium causante del paludismo; al
segundo día comencé con problemas gastrointestinales que atribuí a una
disbacteriosis (alteración del microbioma intestinal) causada por el
antibiótico. Aunque comencé a tomar fermentos lácteos porque esto en general
resuelve el problema, la alteración continuaba de modo insidioso. Con el viaje
a Trinidad y como dije, comiendo en lugares populares con gran intercambio del
microbioma, pensé que podría resolverse, pero no sólo no fue así sino que
empeoré. Comencé a tomar loperamida,
el fortasec de toda la vida, y buscapina para tratar de serenar a mis
tripas pero sin resultados. Pensé entonces que podría tener una amebiasis,
infección intestinal frecuente en la selva si no se tienen las precauciones
adecuadas y que a pesar de ello se puede contraer. Leña a las amebas pero
también sin resultados.
Con la comida mis síntomas empeoraban, así que para poder
llevar una vida “autónoma” (no WC dependiente) empecé a ayunar, viendo que el
problema desaparecía. Para el viaje a Rurrenabaque ayuné el día anterior y
durante el viaje, sólo agua y café americano. Gracias a eso realicé el viaje (ocho
horas a pesar de que la distancia que separa ambas ciudades no llega a los
cuatrocientos kilómetros) sin sobresaltos.
En Rurre, como dicen aquí, empecé a sospechar que el origen
de mi problema podría ser alimenticio ya que si no comía estaba asintomático.
Reduje mi dieta a sopas, aquí contundentes, y café pero en cuanto terminaba la
sopa mis tripas protestaban de nuevo. Pasé a una dieta de café, zumos y helados
que no me daba ningún problema intestinal pero me desnutría, una talla de
pantalón en esos pocos días y a expensas de la masa muscular. Como elemento común en todas las comidas está
el aceite de soja, utilizado por el 80% de la población en Bolivia, junto al de
otras semillas.
La intolerancia al aceite de soja está descrita, a pesar de
que el porcentaje de proteínas de soja que lleva es muy bajo pero en el proceso
de cocción puede sufrir modificaciones que serían las causantes del problema.
En Brasil el consumo de aceite de soja es similar. Tenía ya
preparado el viaje a Cobija en la frontera con Brasil pero con una dieta tan
precaria como la que podía tomar, decidí dar el viaje por concluido y me he
vuelto a Santa Cruz. Aquí tengo más posibilidades de comer ensalada sin aliñar y
carnes a la parrilla y quedo a la espera de poder tener plaza en un vuelo de regreso
a España con una frustración que si tuviera que empaquetarla no cabría en la
mochila vacía.
Durante mi espera iré poniendo contenido en el blog generado durante los últimos días.



¡Hola Cuñao!
ResponderEliminarTendrías que haberme llevado de compañero de viaje, no solo habrías tenido compañía si no que yo habría vuelto más delgado y las penas compartidas son menos.
Entiendo que te sientas frustrado, pero estas cosas son imprevistas y tu al menos sabes como tratarlas y esa gran voluntad que tienes para ayunar, yo habría insistido en comer.
Besos y un gran abrazo de todos nosotros.
Algunos kilos sí que habrías perdido. Besos.
EliminarHola Miguel, por un lado siento que tengas que dar por terminadoi tu viaje antes de lo que habías previsto, pero por otro, me alegro, porque así tendré la posibilidad de que pasemos un rato juntos en Alicante este verano. Un abrazo muy fuerte desde Barcelona.
ResponderEliminarLos contratiempos tienen también un lado bueno. Nos veremos en Alicante. Un abrazo.
EliminarAnda! Acabo de leer tu "imprevisto" . Siento que hayas tenido ese contratiempo a sabiendas de tu ilusión por realizar un viaje mucho más largo. Bueno, lo importante es que a día de hoy te encuentres ,sino bien del todo, mucho mejor.
ResponderEliminarYa está resuelto el problema de salud. Escribiré una entrada al respecto. No he renunciado al viaje y el día 25 de julio volveré a las andadas siguiendo el itinerario previsto.
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