Durante un par de semanas previas al viaje cada noche tenía
un sueño recurrente en el que por uno u otro motivo aplazaba el viaje para
salir el 15 de julio de España. Me llegué a plantear en serio cual podría ser
el significado y la conveniencia de hacer el cambio de fechas porque alguna
experiencia he tenido en relación con el tema de los sueños que han resultado
sorprendentes.
No cambié la fecha de partida porque pensando en que quería
navegar por el río Yuruá para descender al Solimoes, en mitad de la época seca
me iba a resultar más difícil o imposible hacerlo.
Los nativos conceden mucha importancia a los sueños pero
ellos tienen una gran experiencia en su interpretación porque el consumo de
enteógenos los tiene entrenados para interpretar las ensoñaciones. En más de
una ocasión habiendo quedado con un nativo para realizar una actividad o un
viaje, se ha echado atrás porque había tenido un sueño.
En mi caso podría deducirse que se trata de una profecía autocumplida pero los
retortijones son reales y ayer que compré en un puesto callejero inadvertidamente
una tortita dulce, fue comerla y tener que regresar al hotel con premura.
Un viaje es puro azar e improvisación sobre la marcha y no alcanzaba a ver la diferencia entre partir en una u otra fecha, que por otra parte no podría interpretarse con rigurosidad y podría significar un cambio de año. En todo caso hay quedan Cruceiro do Sul y Boa Vista, dos hitos importantes de mi viaje actual, pendientes de visitar.


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