En el vuelo de Cochabamba a Trinidad, desde que se abandonan los Andes y se va entrando en el Departamento del Beni, el paisaje es una inmensa planicie inundada conocida como las Sabanas del Beni.
El Beni, el Madre de Dios, el Mamoré y el San Pablo son los
cuatro ríos que cruzan toda la amazonía boliviana. El otro gran río amazónico
de Bolivia es el Iténez que forma frontera natural con Brasil por el este.
Desde el aire es sorprendente ver ese laberinto de agua y
tierra en el que parece imposible que pueda estar habitado, cuando la realidad
es todo lo contrario ya que ahí en esa maraña inextricable hay cuarenta y dos
poblaciones agrupadas en diecinueve municipios con una población por encima de
los quinientos mil habitantes.
En el aeropuerto de Trinidad hay un cartel enorme en el
lugar donde se recogen los equipajes que informa al viajero de que se entra en
una zona donde la fiebre amarilla es endémica y la obligación que se tiene de
estar vacunado contra dicha enfermedad. El único documento admitido que
acredite tal circunstancia es el Certificado Internacional de Vacunación de la
OMS y se advierte que puede ser requerido en cualquier momento por cualquier
autoridad y que de no estar vacunado se procederá a la deportación inmediata al
lugar de origen del viajero.
El aeropuerto está prácticamente “insertado” en la ciudad
que al no tener edificios altos no impide la operatividad del mismo.



¡Hola Cuñao!
ResponderEliminarMuy chulas todas tus publicaciones, me he sentido como si estuviera allí contigo.
Espero que encuentres una solución a tu alergia y puedas volver y así estar a tu lado desde la distancia.
Un fuerte abrazo
¡Gracias Juan!
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