Llegué a la hora de la cena. En el hotel me indicaron un restaurante de comida internacional que estaba dos cuadras más abajo, allí podría comer algo que me aliviara mi problema digestivo. Era casa Juliano, un tunecino que vivió en Italia y Francia unos años y acabó aquí en mitad de la selva abriendo un restaurante de comida italiana y francesa. De toda la carta sólo me atreví con una sopa de cebolla que me recomendó el mismo Juliano, un tipo espigado, simpático y dicharachero de mi misma edad. Al día siguiente el restaurante estaba cerrado y al otro había un velatorio en el comedor que tenía el frontal totalmente abierto. El tal Juliano se anunciaba también como chamán pero aún así la estampa me resultó extraña. El cadáver que velaban era el de Juliano al que el personal de su restaurante encontró muerto en la ducha de su casa situada encima del negocio. Era el tipo de circunstancia que necesitaba para “animarme” en mi situación de ayuno forzoso.
Los domingos hay un mercadillo que se instala a lo largo del puerto (1) y calles adyacentes. En él se venden productos hortícolas y llama la atención que son gentes del Altiplano que aunque lleven aquí años, conservan sus vestiduras..El río es la frontera natural entre los departamentos del Beni y La Paz. En la oriila opuesta del río (margen izquierda) está el municipio de San Buenaventura, unido a Rurrenabaque por el puente Beni, que pertenece al departamento de La Paz a la que está unido por carretera.
Hasta
aquí llegan las últimas estribaciones de los Andes y al oeste de la ciudad hay
unas montañas entre esta y el río. En una de ellas hay un mirador desde el que
se puede contemplar la ciudad y la pampa que la circunda por el este.
A pie de calle las vistas son diferentes:
(1) El puerto en las poblaciones amazónicas es el lugar a donde arriban las diferentes embarcaciones y suele coincidir con la parte de la ciudad más poblada; en general no hay una infraestructura de obra. En el mejor de los casos puede haber una senda que facilita el ascenso o el descenso del ribazo de la orilla que puede tener un desnivel de siete u ocho metros. Las ciudades con mucho tráfico fluvial suelen tener un muelle flotante. San Buenaventura es la excepción a esta descripción pues si que tiene un muelle de obra.












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